UN CUADERNO DE REFLEXIONES PARA EL VOLUNTARIADO.

miércoles, 10 de octubre de 2012

En apenas 3 horas podrías perderlo todo (blog 3500 millones)


“En una hora, tú y toda tu familia podrías tener que huir de vuestra casa. En dos horas, podrías perder a uno de tus hijos en medio de la muchedumbre. En apenas tres horas, podrías perderlo todo”.
Parece el guión de una película de ciencia-ficción pero en realidad es la situación a la que se enfrentan a diario miles de personas en Siria. Las continuas violaciones de derechos humanos por parte de ambos bandos han provocado que más de 311.500 personas hayan tomado la dura decisión de dejarlo todo atrás, jugarse la vida y huir a países vecinos como Jordania, Turquía, Iraq y Líbano.
Para las personas que huyen de su hogar nunca es un buen momento. Zaina, una joven de 24 años, resistió más de un año de combates en su ciudad natal, Homs, antes de que 10 de sus vecinos murieran por un ataque con helicópteros. En ese momento ella estaba embarazada de nueve meses y decidió que había tenido suficiente. Junto a su hermana y su cuñada abandonaron Homs pero no llegaron muy lejos. Antes de llegar a la frontera dio a luz en una tienda a su pequeña, atendida por otros sirios que huían del conflicto.
El viaje de huida conlleva muchos peligros. Los refugiados que llegan al vecino Líbano relatan que han sido tiroteados, devueltos, acosados en los puestos de control u obligados a caminar durante horas por la noche a través de pasos de montaña rocosos con niños pequeños. Porque la mayoría de las personas que huyen de Siria son mujeres y niños. Los hombres o bien han muerto, están combatiendo o bien se han quedado en sus casas para proteger sus barrios.
Las madres que consiguen llegar, relatan lo duro que es viajar sola y con niños, ya que estos no pueden estar sin comida ni agua y no pueden recorrer largas distancias. Además, deben intentar calmar a los niños para que no lloren y llamen la atención de las patrullas de la frontera. Una vez a salvo en Líbano, muchos de ellos corren a resguardarse en sus tiendas cuando oyen el ruido de los aviones que sobrevuelan, aterrorizados.
Por ello, las organizaciones internacionales estamos ofreciendo no solo alimentos, refugio, educación y atención médica sino también apoyo psicológico para ayudarles a que superen los traumas. Estas personas están sufriendo un gran estrés debido a la pérdida de familiares, la preocupación por aquellos que han dejado atrás y la incertidumbre sobre su futuro.
La ONU prevé que para finales de año habrá 700.000 refugiados sirios en los países limítrofes que van a necesitar refugio, educación, atención sanitaria y comida. La ayuda es más necesaria que nunca. Porque esta gente lo ha perdido todo.
Imagínate que tuvieras que huir en 3, 2, 1… 

miércoles, 4 de julio de 2012

sobrevivir a dos explosiones

Uno de esos momentos de la historia que será difícil de borrar son los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en Japón; la única vez que se ha hecho uso de armas nucleares y que debería ser suficiente para que sea el último. Terminada la guerra en Europa, los presidentes de EEUU, Reino Unido y China – Harry Truman, Winston Churchill y Chiang Kai-Shek respectivamente – emiten un ultimátum a Japón, en la llamada Declaración de Potsdam, con las condiciones de su rendición. Japón lo ignoró y, como advertía el comunicado, tuvo que hacer frente a “una rápida y total destrucción”. Little Boy fue lanzada sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y Fat Man sobre Nagasaki el 9 de agosto. Durante los primeros meses se calcula que el número de fallecidos, por múltiples circunstancias, fue de más de 100.000 personas en Hiroshima y alrededor de 70.000 en Nagasaki. El 2 de septiembre, Japón firmaba el Acta de Rendición a bordo del USS Missouri. A pesar del terrible número de víctimas en el mismo día del lanzamiento de las bombas, en ambas ciudades, hubo algunos casos de japoneses que sobrevivieron a las dos bombas… fueron los llamados nijyuu hibakusha. Little Boy y Fat man Se cree que hubo unas 165 personas que sobrevivieron a ambas bombas, pero el caso más conocido, por un libro y el documental Niju Hibaku (Dos veces bombardeado), fue el de Tsutomu Yamaguchi, reconocido como el único superviviente oficial de las dos explosiones que falleció en 2010 a los 93 años. Tsutomu Yamaguchi era un diseñador de barcos de la Mitsubishi Heavy Industries que se encontraba en Hiroshima por temas de trabajo. Aunque sufrió algunas quemaduras, su obsesión era comunicarse con su familia pero no había posibilidad, así que en cuando obtuvo el permiso para abandonar la ciudad, el 8 de agosto, regresó a su casa: Nagasaki. Al día siguiente, se incorporó a su trabajo y, mientras explicaba a sus compañero la experiencia vivida… volvió a ser testigo de otra masacre. Tsutomu Yamaguchi Tras la guerra muchos periodistas intentaron localizar a los nijyuu hibakusha pero, a pesar de los afortunados que fueron, sólo pudieron localizar a un puñado de ellos. Muchos sufrieron secuelas psicológicas que les traumatizaron y no querían hablar de aquellos fatídicos días y, además, la sociedad, todavía ignorante de las consecuencias de la radicación, desconfianza de ellos por miedo al contagio. No fue hasta el incidente en el atolón Bikini, en 1954, donde un atunero japonés, el Daigo Fukuryu Maru, fue contaminado por la radiación causada por la explosión de un bomba de hidrógeno de los EEUU, cuando las autoridades japonesas tomaron conciencia de este problema y aprobaron una ley que proporcionaba atención médica gratuita para los afectados por las bombas atómicas. Cuando Tsutomu Yamaguchi perdió a su hijo por un cáncer en 2005, a la edad de 59 años, hizo pública su historia.